viernes, 16 de agosto de 2013

ORIENTACIONES TERAPÉUTICAS

A menudo me preguntan cuál es mi especialidad o qué tipo de psicología utilizo en consulta. Hoy en día en la facultad de psicología se estudian multitud de enfoques y la psicología actual se caracteriza por su eclecticismo, o mezcla de corrientes. Cada psicólogo empleará lo que crea más conveniente según el momento, el problema y el cliente. A modo de resumen, existen cinco grandes enfoques en la terapia:

  1. Psicoanálisis y Terapias Psicodinámicas. La parte central de este enfoque es el conflicto intrapsíquico, es decir, entienden los problemas con los que viene el cliente como la manifestación de un conflicto interno de su mente. Así, por ejemplo, la fobia que una persona pueda tener a los caballos podría ser, en realidad, un miedo a su padre desplazado hacia dichos animales. (Es solo un ejemplo para entendernos). Desde este modelo, el psicólogo mantiene una actitud neutral y de reserva.
  2. Terapias Humanistas. Este enfoque se sitúa en la posición del paciente y supone que acudir a terapia implica admitir que uno no puede resolver la situación por sí solo, lo que implica cierto sentimiento de incapacidad. Por tanto, el proceso psicoterapéutico comienza por aumentar el sentimiento de competencia personal del paciente, a quien no se le denomina paciente, sino cliente, y se le coloca al mismo nivel que el terapeuta. Este modelo destaca por la calidez personal.
  3. Terapia Conductual. Se centra en el comportamiento manifiesto, y busca las claves para cambiarlo. Tiene un enfoque mucho más científico, y, a diferencia del psicoanálisis, tiene gran apoyo por parte de la investigación moderna en psicología. Es uno de los enfoques principales que se estudia en la carrera. Volviendo al ejemplo de la fobia a los caballos, un terapeuta desde este enfoque, no exploraría los conflictos internos del paciente, sino que, por ejemplo, expondría al paciente a los caballos, viendo como el terapeuta acaricia un caballo primero, y dejando que el paciente lo haga después hasta que se habituara a ellos y perdiera el miedo. El terapeuta actúa como modelo a seguir, y también como persona que premia al paciente cuando este realiza las conductas adecuadas.
  4. Terapia Cognitiva. Junto con el anterior modelo, el conductual, forma el punto central de la psicología actual. Este enfoque se centra más en el pensamiento y cómo ciertas distorsiones nos llevan a los problemas que tenemos. Por ejemplo, una madre con tendencia al catastrofismo, en cuanto ha quedado con su hija y esta se retrasa, piensa que ya ha tenido un accidente. Esto le provoca ansiedad. O una persona con pensamiento dicotómico, que ve las cosas son o blancas o negras, podría tener una forma de pensar muy rígida y estricta que quizás le cause problemas en sus relaciones. En este enfoque el terapeuta actuaría más como un guía u orientador.
  5. Terapia Sistémica. Es un enfoque que cada día se utiliza más y tiene más fuerza. Se utiliza mucho en las relaciones familiares, de pareja o laborales. Se entiende que un problema forma parte de un sistema; es decir, un conjunto de personas que se concibe como un todo. Desde este modelo se abordan los patrones de interacción entre los miembros del sistema. Por ejemplo, en un conflicto de pareja, donde un cónyuge tiene quejas del otro, se entiende que ambos son responsables de dicho problema y la forma en que se relacionan el uno con el otro es lo que mantiene el problema. El terapeuta se mantendría equidistante con las posturas de los distintos miembros de la familia, pareja o grupo.
Toda la investigación que se ha llevado para comparar los diferentes enfoques llega más o menos la misma conclusión: "Todos los caminos conducen a Roma." Lo importante es elegir a un terapeuta que esté bien formado y sepa lo que hace. La mayoría los psicólogos actuales tienen una postura integradora, y utilizan una mezcla de enfoques, con la excepción quizás del psicoanálisis, por ser el modelo menos favorecido desde los actuales planes de estudio.

Las tendencias modernas de la sanidad pública son hacia la psicoterapia breve, es decir, 25 sesiones como máximo para un tratamiento breve. El objetivo de esta terapia es conseguir que el cliente funcione lo mejor posible lo antes posible.

Las críticas que hacen algunos psicólogos a esta tendencia es que la terapia breve solo consigue ayudar al paciente a superar la crisis, pero que tarde o temprano recaerá repitiendo patrones de conducta anteriores.

Si bien es cierto que realizar una exploración profunda, como un psicoanálisis, requiere mucho tiempo, probablemente varios años, desde mi punto de vista no veo nada negativo en la terapia breve. Y, al igual que acudimos al dentista cada vez que tenemos una caries, o al médico cuando nos ponemos enfermos, veo perfectamente natural que una persona vuelva de nuevo al psicólogo cuando sienta la necesidad.

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